Mi novela, Sin pedir permiso

12:44 a. m. Conx Moya 0 Comments


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“El hecho de que estemos aquí, que es un privilegio, quiere decir que los espacios existen si tienes algo que decir”, Pedro Escobar. Encore Trasatlántico en Viaje al centro de la noche, RNE. 11/11/2017.
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“Sin pedir permiso” en “Atrevidos” de Radio3-RNE. Presentado por Ebbaba Hameida y Marta Curiel. “El progreso nace del atrevimiento. Un espacio para todos aquellos que no quieren dejar pasar las cosas sin hacer nada. Naturaleza, sociedad, tecnología, arte y cooperación”, afirman en su página. “Sin pedir permiso” estuvo presente en el Atrevidos artísticos, el 26/08/2017. Compartimos espacio con el periodista radiofónico Angel Carmona, el director David Macías y la periodista Fatima Subeh. En el programa sonaron las canciones de nuestro disco CierrexImpago.
Soy ATREVIDA. Sin pedir permiso me ATREVÍ a tirarme varios años escribiendo una novela basada en mis recuerdos de cuando nos ATREVIMOS a montar una radio libre hace veinte años. Me ATREVÍ a publicarla. Me ATREVÍ a hacerlo mediante crowdfunding, con lo que eso conlleva. Me ATREVÍ a ir de la mano de tres artistas (Marino, Miguel y Juarma) que engrandecieron mi obra. Mil gracias a Ebbaba Hameida por invitarme a sus ATREVIDOS en Radio3, por su impulso y por invitarme a la radio más bonita del mundo.
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Reportaje sobre Encore Trasatlántico en Viñetas y Bocadillos RTVE. Por Jesús Jiménez (27.09.2017)
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Presentación de la antología “EncoreTrasatlántico” en Madrid. Viernes 29 de septiembre, Librería Molar. Rompiendo el muro de agua. Con Pedro Escobar, editor y autor de uno de los relatos; Pepo Márquez, músico y autor de uno de los cuentos y Marino Masazucra, ilustrador de mi relato.
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Mi participación en “Encore Trasatlántico”, una colección de cuentos de ficción “que exploran la capacidad emancipadora de la música y su capacidad de detonar todo tipo de historias fantásticas”. Esta antología cuenta con 21 cuentos inspirados en la vida y obra de algunas de las bandas más representativas de México y España, como: Maldita Vecindad, Vetusta Morla, Jaime López, Radio Futura, Santiago Auserón, Café Tacvba, El Columpio Asesino, La Habitación Roja, Tino Casal, Nacha Pop, Jaime López, Camarón de la Isla, Joaquín Sabina, Alaska y Dinarama, Hombres G, El Luto del Rey Cuervo, Botellita de Jeréz, Inspector, Fermín Muguruza y Nortec Collective.
Mi relato “Gozando de los sones rebeldes”, se inspira en la canción “El gran circo” de la banda mexicana Maldita vecindad, y está protagonizado, en una suerte de “spin off”, por dos de los personajes de “Sin pedir permiso”.
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Entrevista a Migüel Bastante y Conchi Moya en el Matinal de Radio Vallekas, presentando la banda sonora de #SinPedirPermiso el disco de Cierre x impago, la banda imaginada que aparece en la novela.



Hoy entrevistamos a Conchi Moya, autora del libro Sin PedirPermiso, del que ya hablamos hace un tiempo, con ocasión de la salida del cd de la banda sonora del libro que pudo nacer gracias a un crowfounding, le acompaña Miguel Bastante, el músico que ha hecho posible que un grupo ficticio, Cierre Por Impago, haya podido cobrar vida.
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El pasado 10 de junio ‘Sin pedir permiso’ visitaba La Libélula de Radio 3


**** Dice La Libélula:
Hace unos días Lorena Rodríguez y José Luis Dueñas aceptaron que les cediera las riendas de La Libélula, al menos por una noche. Yo pensaba que iban a estar ya aquí, nerviosos, ansiosos por conducir este vuelo sin motor, sudando la gota gorda entre resmas de guiones, discos, disfraces… y lo que me encuentro es que no están aquí. Que sólo me han dejado una nota que dice: “Nos vamos a una fiesta en una casa okupa. “Sin Pedir Permiso” Dale al “play”…
Antes de lanzarles al éter, creo que es mejor indagar un poco… Veo dispersos por el refugio discos de The Clash, Oficial: Eskorbuto, Antonio Vega, Extremoduro (oficial), Zebda Officiel, Ska-p official y Cierre Por Impago… Bueno, a tono, aunque algo añejo todo… Una lista de nombres de personas y lugares: Marina, Marcos, Radio Akra, Antonia, Animal, La Lavandería y Conx Hazloquedebas (Conchi Moya), la escritora… No veo rastros de libros, aunque… ah, sí: el historial del navegador nos lleva a la editorial Libros.com… y allí a una novela “sobre las radios libres y grupos musicales independientes de los 90… que narra una historia de amor y amistad”… el título.. “Sin Pedir Permiso”… ¡Acabáramos!
                       

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Entrevista en ‘Tal vez mañana’, programa de radio de Raúl Tamarit, que se emite en varias emisoras de Valencia (17 de mayo de 2016)
Hablamos sobre ‘Sin pedir permiso’, radio, las músicas que aparecen en la novela, sobre 091 o Triana, el crowdfunding de la banda imaginada del libro Cierre x Impago y el estupendo trabajo que ha hecho Migüel Bastante. El programa se emite en:
Martes a las 19:00h en Mislata Radio (88.8 FM), o desde nuestra web www.talvezradio.com
Miércoles a las 18.00h en Ràdio Turia (90.3 FM)
Miércoles a las 22:00h en www.ipopfm.com
Sábados a las 19:00h en Ràdio Manises (105.7 FM)
Sábados a las 19:00h en Ràdio Sol Albal (93.7 FM)
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Conchi Moya presentó el libro y el 'crowdfunding' para editar su banda sonora
A. R. Ciudad Real 9 de abril de 2016
El también ciudarrealeño Migüel Bastante ha puesto música a las canciones que aparecen en la novela y, con la colaboración a la batería de Christian Chilo, ha grabado la maqueta, con portada del ilustrador granadino Juarma, para cuya edición se puso ayer en marcha una campaña de crowdfunding en la plataforma Verkami.
La librería Serendipia acogió la puesta de largo de ‘Sin pedir permiso’, una novela de narrativa rock en torno a la energía de un grupo de jóvenes en los años 90 que sacan adelante, de manera asamblearia y con escasísimos medios, una radio libre. Estructurada la novela en diferentes escenas, en cada una de ellas aparece un trozo de canción que tiene que ver con lo que se cuenta, indicó Moya, que resaltó que la relevancia de la música en la novela también se percibe en la recreación de conciertos de los 90’ y las fiestas y directos que organizan los protagonistas para la financiación de la radio, además de los avatares del grupo musical que crean de rock y rock urbano con toques punk y ska. ‘Vallecas 83’, ‘Ira del dios menor’, ‘Empática y diplomática’ y ‘Hecatombe vacacional’ son las cuatro canciones del grupo Cierre por Impago que conforman la banda sonora de una novela para conocer o recordar la emoción de los años 90 de la mano de jóvenes de veinte años “con ganas de hacer cosas aunque carecieran de recursos”, mostrando una realidad, en la que no falta el arte urbano, con “muchas cosas diferentes a las actuales y otras muchas muy similares”. Autora de una literatura a pie de calle, pegada a lo social y la realidad menos difundida y con una visión femenina, Moya está inmersa en la creación de una nueva novela en la que también la música tendrá gran importancia y que mostrará cómo aquéllos que tenían 20 años en los noventa viven ahora la actual crisis que hace que personas con cuarenta y tantos pierdan su trabajo y se encuentren sin perspectivas laborales, pareja ni hijos, en definitiva, “sin haber hecho nada de lo que se supone que tenías que hacer”.
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Diego Farto / Ciudad Real - sábado, 9 de abril de 2016
La escritora madrileña acude a la librería Serendipia para presentar, junto al diseñador de la portada, el ciudadrealeño Marino Masazucra, su primera incursión en el género de ficción
La escritora madrileña Conchi Moya señaló ayer que la novela Sin pedir permiso es una obra coral que muestra la situación de los jóvenes de hace 20 años. Sus protagonistas «son personas que están terminando sus estudios, que no saben muy bien como sacar las inquietudes que tienen y a partir de ahí surge la trama. Son sobre todo gente que quiere hacer cosas pero no quiere esperar a pedir permiso para hacerlo», señaló.
Moya presentó ayer en la librería Serendipia esta obra de la mano del autor de su portada, el diseñador gráfico ciudadrealeño Marino Masazucra. En unas declaraciones ante los medios de comunicación, la escritora recordó que esta novela se basa en su historia personal en una emisora de radio independiente en un barrio de Madrid, en La Ventilla, una experiencia que, a su juicio «era complicarse la vida», pero también un modo de «contactar con muchísima gente de colectivos sociales, ocupas, gente que hacía fanzines, periódicos de contrainformación y a partir de ahí de su pude descubrir un mundo de personajes muy diversos y muy amplios».
Moya reconoció que la mayoría de los personajes que pueblan Sin pedir permiso son una fusión de las características de distintas personas a las que conoció durante los siete años que duró su experiencia radiofónica, pero también hay algún amigo que se ha sentido plenamente identificado con el personaje que le representa.
Por su parte, Masazucra señaló que sus contactos con Conchi Moya son muy anteriores la publicación de esta obra y fue la propia autora la que «me invitó a hacer la portada de esta obra».
El artista manchego confiesa que la lectura del texto le causó un fuerte impacto, «de modo que cuando me pasó el primer borrador del libro para hacer la portada, tuve un flashback, porque de alguna manera, lo que ella cuenta a través de la radio, yo lo viví a través de los fanzines, de la prensa amateur, que fue mi introducción en este mundo», aunque matizó que hay una pequeña diferencia cronológica, puesto que sus inicios están en los primeros años 90 en Ciudad Real, mientras que la referencia de la novela es de un lustro posterior. Así, «según iba leyendo, incluso con la historia de amor, me iban surgiendo las analogías», de modo que la portada fue «una forma de hacer la obra también mía».
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miciudadreal - 8 abril, 2016
LMSS.- ‘Sin pedir permiso’ es una apasionante novela que habla sobre días de radio, sobre la magia transformadora de la música, sobre sueños de libertad, sobre arte urbano y subterráneo y sobre el amor vivido con total entrega y entusiasmo, como sólo se puede sentir a los veinte años. Conchi Moya construye una historia inspirada en sus vivencias de juventud ligadas a la radio libre. Esta tarde ha presentado su obra en Ciudad Real.
Se trata de una historia de juventud, que puede ser disfrutada por distintas generaciones. Porque más allá de ocurrir durante esa etapa convulsa que fue la extraña y creativa década de los 90, entra de lleno en raíces culturales, desde las sentimentales a las más incendiarias, que en pleno 2016 resultan también familiares a las generaciones nacidas a partir de ese mismo decenio.
Sin pedir permiso cuenta con la estrecha colaboración de dos ciudadrealeños: Marino Masazucra, que ilustra y diseña la portada, y Migüel Bastante, encargado de musicalizar las canciones que Conchi Moya ha compuesto para un grupo musical ficticio, parte del elenco de personajes que conforman el núcleo principal de la novela.conchi-moya-2
‘Sin pedir permiso’ es, en definitiva, una obra de estilo sencillo y directo, delicadamente escrita, que nos acerca al Madrid de los 90 y a la energía creativa y asamblearia de muchos jóvenes de aquella época.
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El Crisol de Ciudad Real. Por Ramón Ruiz Ruiz -  9 abril, 2016
La escritora madrileña Conchi Moya presentó ayer en Ciudad Real su novela ‘Sin pedir permiso’, un retrato literario del Madrid de los años 90 desde el universo de las radios pirata y la música rock, que marca el ritmo de sus palabras.
Una novela que cuenta con una doble presencia ciudadrealeña. Además de la librería Serendipia, que acogía ayer la presentación del libro; la portada de ‘Sin pedir permiso’ está realizada por el ilustrador ciudadrealeño Marino Masazucra y cuenta también con el trabajo del músico Migüel Bastante, que ha sido el encargado de realizar su banda sonora.
Precisamente, para la edición de esta parte musical de esta parte musical de la novela, ayer ponían en marcha un crowfunding para poder grabar los cuatro temas (‘Vallecas 83’, ‘Ira del dios menor’, ‘Empática y diplomática’ y ‘Hecatombe vacacional’) que forman esta banda sonora, y que han sido musicalizados por Migüel Bastante, sobre las letras elaboradas por la propia escritora.
Durante la presentación, Conchi Moya explicó que la novela tiene un importante contenido social y se basa en una experiencia autobiográfica, la puesta en marcha de una radio pirata. A través de este prisma, en el que la música tiene una presencia destacada, narra la historia de “un grupo de jóvenes que se juntan para hacer una radio libre, donde surge la amistad, el amor, las peleas… todo girando en torno a la radio y también a la música”, señalaba.
En este sentido, la autora subraya que “es un libro musical”, recordando que en torno a la radio también surgió un grupo de música que está muy presente en el discurrir de la trama. Además, como resalta Conchi, la mayoría de los capítulos comienzan con fragmentos de temas vinculados con la historia.
Fiel a la realidad que buscaba reflejar, la autora destaca que los personajes son “normales”, gente de barrio que se muestra sin ningún tipo de artificio literario. “Me gusta reflejar los barrios de Madrid. Sale mucho Vallecas y también Ventilla, que era un barrio casi chabolista que estaba al lado de plaza Castilla”.

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Entrevista en Ciudad Real en la Onda (Onda Cero), con Consoli Romero (Viernes, 9 de abril de 2016)


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LA TRIBUNA DE CIUDAD REAL. Diego Farto / Ciudad Real - lunes, 4 de abril de 2016
Librería Serendipia, 8 de abril, 19.30h Ciudad Real
¿Cómo fue contar su experiencia en la radio independiente a través de una novela?
Esto se remonta a la época en que estudiaba radio, que era a mediados de los años 90. Las experiencias que recojo en la novela están tomadas de una emisora que surgió en Madrid, Radio Resistencia. Yo soy una de las personas que la fundó en 1997, aunque también surgen algunas experiencias de la Escuela de Radio. Casi después de 20 años y de haber estado durante diez años dedicada al activismo de la causa saharaui, hace unos cinco empecé a escribir sobre todo esto. Al menos, la parte de radio sí que es prácticamente como sucedió, con las preocupaciones de no tener presupuesto ni subvenciones de nadie. Además de eso, hay una historia de amor, de amistad, que sí que es inventada; para ello me basé un poco en los veinteañeros en Madrid de los años 90, una situación que es extrapolable a casi cualquier lugar del mundo. Las inquietudes y las iniciativas que se tienen a los 20 años son muy parecidas en todas partes.
En esos tiempos en que era difícil conseguir medios, ¿cómo empezaba a surgir una emisora?
Yo estuve desde la segunda asamblea de fundación. Surgió a partir de un grupo de personas de un sindicato que veían la necesidad de desarrollar una serie de actividades en Madrid similares a las que ya hacía Radio Vallekas o Onda Latina. Con esa idea se desarrolló un proceso asambleario. Estuvimos dos o tres años nada más que haciendo conciertos y fiestas para conseguir el dinero. De todos modos, en el libro no lo cuento así exactamente, porque la protagonista llega acompañando a un grupo musical a una radio libre que ya está montada.
¿Qué fue lo más difícil a la hora de escribir la novela?
Lo que más que costó fue encontrar el tono. Me basé mucho en los escritos de nuestras fiestas, de nuestros actos y de nuestros escritos para la radio. La verdad es que para reflejar aquella época no me tenía que inventar cosas porque la conocía perfectamente. Lo difícil era darle un tono, escribir correctamente, quizá la parte más técnica. Luego lo que si fue más complicado fue editarla.
La novela tiene un peso importante de la música, ¿cómo es posible incorporarla a la literatura?
Si en el libro hablo sobre la radio había que plasmar todas esas cuestiones, que, además, tenía mucho contenido social. La parte musical en una radio libre era importantísima, además de los conciertos que organizábamos. En Estados Unidos y también en los países latinoamericanos hay una tradición bastante larga de literatura con rock. Creo que es algo que se puede combinar muy bien. La protagonista es una chica que va con un grupo de música y eso también lo he recreado. Además, he escrito la letra de cuatro canciones para la novela. Eso lo hemos llevado a extremo y un chico de Ciudad Real, Miguel Bastante, ha puesto música para que suene, ya están grabadas y vamos a intentar editar una maqueta con las canciones.
Además la novela tiene la portada del ciudadrealeño Marino Masazucra, ¿cómo es esa portada?
Es fundamental. Edité la obra mediante crowdfunding a través de una editorial que se llama Libros.com. En principio, ellos aportan todo que hace falta para editar y también tienen diseñadores que hacen las portadas, pero desde que estaba escribiendo el libro sabía que quería una cubierta especial, que fuera importante. Conocía a Marino de otros trabajos y quedamos en que sí lo aceptaba la editorial se lo encargaría a él. Y cuando me llevó la portada vi que es que no podía haber otra, había captado perfectamente todo lo que yo quería decir con el libro.
¿Tiene otros trabajos de ficción a la vista?
Estoy escribiendo otra cosa, pero no sé cuándo estará porque tardo mucho. Es un poco continuación de la otra, pero es distinta.

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El Progreso de Lugo. Sábado, 5 de marzo de 2016. Presentación de Sin pedir permiso en Lugo
La escritora madrileña Conchi Moya presentó en la tarde de ayer en Sarria ‘Sin pedir permiso’. El acto tuvo lugar en O Taller de López, en el que la autora habló sobre la publicación y aprovechó para firmar ejemplares. Este libro, ambientado en los años 90, es un homenaje a las radios libres y a la música y fue editado a través de una campaña de crowdfunding. ‘Sin pedir permiso’ es la primera novela de esta licenciada en Ciencias de la Información, quien ya publicó otros libros sobre el Sahara.
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La banda sonora de Sin pedir permiso en Spotify. Por Elvis ha abandonado el edificio, Juan Pablo Rovira.
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La Tribuna del Noroeste, por Basilio Pujante, Lecturas Iletradas, 15 de febrero de 2016
Sin pedir permiso, Conchi Moya, Libros.com, 2016, 230 págs., 16€.
Hay algunas noticias que no salen en los grandes medios de comunicación ni, con el paso del tiempo, ocupan los libros de Historia. Sucesos importantes para un número pequeño de personas, pero que son fundamentales para la biografía colectiva de toda ciudad. Conchi Moya ha contado en su primera novela una de esas historias aparentemente menores que marcaron la vida de mucha gente hace unas décadas: la de las radios libres.
Por supuesto, Sin pedir permiso está lejos de ser un ensayo profundo y amplio sobre este fenómeno, pero retrata perfectamente un medio de comunicación importantísimo en los barrios españoles de los años noventa. En aquella época en la que Internet andaba aún dando sus primeros pasos, todo aquel que quisiera informarse sin acudir a las fuentes viciadas de los grandes medios de comunicación, tenía en las radios libres un forma directa de escuchar una voz cercana y alternativa a las cadenas generalistas. En la novela de Conchi Moya, un entusiasta grupo de jóvenes saca adelante, con poco dinero pero mucha ilusión, Radio Akra, una emisora que da voz a los movimientos culturales y políticos alternativos, las asociaciones vecinales y los grupos musicales menos comerciales.
La sede de esta radio está situada en el barrio madrileño de Ventilla, que, en aquella segunda mitad de los noventa, sufría una acelerada metamorfosis de zona popular a residencial bajo la sombra de las Torres Kio. La novela sigue a los jóvenes locutores de Radio Akra por casas okupas, manifestaciones, salas de conciertos y otras emisoras alternativas situadas a lo largo y ancho de Madrid. Somos testigos de las dificultades a las que se enfrentan estos veinteañeros en una época en la que la precariedad laboral, apoyada por la amenaza del paro, se parecía más a la de nuestra época que a aquel espejismo que vivió España durante los años de la burbuja inmobiliaria.
Sin embargo, Sin pedir permiso relata, además de esos sucesos colectivos y esa vindicación de las radios libres de los noventa, una historia de amor: la de Marina y Marcos. Ambos son miembros activos de Radio Akra y, en cuanto se conocen, ella cae enamorada del chico gracias a su mezcla de chulería y desparpajo. Marina sigue a Marcos en todos sus proyectos, la radio, el grupo que forma junto a su amigo Germán, y no es capaz de aceptar que él no sienta lo mismo por ella. Es esta historia de amor imposible la que sirve como eje del libro, ya que asistimos a todas sus fases a lo largo de las páginas de Sin pedir permiso: la amistad, el amor, la pasión, el rechazo…
Otro elemento importante en las páginas de la novela es la música. Además de los conciertos a los que asisten los protagonistas (Anni DiFranco, Jorge Pardo, Def con Dos), de los encuentros y desencuentros del grupo de Marcos y Germán y de los pequeños festivales organizados por Radio Akra, la autora integra en el texto citas relacionadas con la trama. Crea así una banda sonora en la que leemos fragmentos de canciones de Hank Williams, 091, Los Marañones y de grupos inventados.
Una novela honesta, con un estilo sencillo y directo, que nos ayuda a conocer una parte importante del Madrid de los años noventa.
Reseña publicada en El Noroeste.
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Publicada por la editorial Libros.com, recoge la experiencia de un grupo de jóvenes en el Madrid de los años noventa
LA TRIBUNA DE TOLEDO, 06/02/2016
«Esta novela es un homenaje a las radios libres que había en Madrid en los años noventa. Va sobre jóvenes y sobre música, sobre quienes vivíamos entonces y fuimos testigos de la aparición de las empresas de trabajo temporal, de lo difícil que empezaba a ser desenvolverse después de haber terminado los estudios». Conchi Moya es la autora de Sin pedir permiso (Editorial Libros.com), novela en la que recorre una senda no excesivamente frecuentada dentro de la narrativa española. En ella ha conjugado sus dos grandes pasiones, la literatura y la radio, obteniendo como resultado un texto con grandes dosis autobiográficas y casi constante hilo musical, incluidas letras de canciones puestas por esta autora en boca de un -aparentemente- imaginario grupo de jóvenes.
Se trata de su primera novela, relato de unas experiencias con las que esta autora se adentra en el género de la ‘narrativa rock’, bastante implantado en Estados Unidos y en Latinoamérica, aunque no tanto en España.
Sin pedir permiso es, por otra parte, un homenaje a Madrid. «No al Madrid de la zona centro, que está lo suficientemente recogido en muchos libros, sino barrios como Ventilla», que es donde transcurre el argumento.
Una vez superada la experiencia de su primera novela, Conchi Moya está reuniendo ideas para próximos proyectos, en los que seguirá teniendo muy presentes la música y la literatura, sus grandes pasiones, una vez arrancada ya la espina autobiográfica de la radio. «Igual que he contado cómo veía las cosas gente que tenía veinte años en la década de los noventa, ahora me gustaría ofrecer la mirada de quienes hemos cumplido ya los cuarenta».
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El jueves 4 de febrero estuvimos en los micrófonos de Onda Polígono (107.3 FM Toledo). Hablamos con el señor Notre, del programa Desorientador 80, sobre ‘Sin pedir permiso’, “una novela llena de radio”.


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#clubdelecturarvk  El 3 de febrero ‘Sin pedir permiso’ inauguraba el Club de Lectura del Matinal de Radio Vallekas, 107.5 FM. Presentado por Valeria Surcis. A partir del minuto 1:20:30


Foto: La Tribuna de Toledo

*Fuente: Alex Magic Pop; 25 de enero de 2016

El insigne Jules Renard (1864-1910), al que Sartre situaba en el origen de la literatura contemporánea, afirmaba en sus notas sobre el oficio de escribir que “el prosista  no se libra de la música, sin ella no sería nada”.  Ya sea en forma de banda sonora imaginaria a cargo del lector, o real sugerida por el mismo autor, los momentos sonoros aparecen en los libros, de forma imprescindible y necesaria, para comprender el auténtico significado y propósito comunicativo de cualquier obra literaria que se precie.  Prueba irrefutable de ello es, sin lugar a dudas, esta novela titulada “Sin pedir permiso” que la periodista, escritora y activista Conchi Moya (Madrid 1971) acaba de editar en 2015 con Libros.com y la ayuda del pequeño mecenazgo, con una preciosa portada a cargo de Marino Masazucra.    
Conchi Moya tiene publicadas tres obras sobre el Sahara Occidental y ha sido antóloga de varias compilaciones de poesía del grupo de escritores saharauis Generación de la Amistad, dentro de su activismo cultural  y de información en una causa noble en la que lleva ya quince voluntariosos años de trabajo. Como periodista licenciada, fue una de las fundadoras de  Radio Resistencia en 1997 con amigos de la escuela de Radio Imefe, un proyecto de radio libre, asamblearia, que nació al estilo de emisoras como Radio Vallecas, Latina y otras muchas.
“Sin pedir permiso” es su primera novela y en ella se narran las peripecias de unos jóvenes que se relacionan en el ámbito personal y en el colectivo mediante una emisora  libre madrileña llamada Radio Akra en la que la protagonista, Marina, conoce al resto de personajes  Natalia, Animal, Jota, Germán, y en especial a Marcos con el que entabla una relación sentimental complicada.  Precisamente es Marcos  quien pronuncia la frase del que se extrae el título de la novela, por otra parte extensible al carácter independiente de las emisoras radiofónicas. Dice: “el amor llega y te jode la vida sin pedir permiso”.
La historia se sitúa en la década de los noventa, en Madrid, con sus movimientos asamblearios, el inicio de las ONGs, la inmigración, la situación de crisis que se vivía en esos años, con locales como el Penta o la Via Láctea, las radios piratas, las casas ocupadas, los centros sociales... En la novela seguimos también los pasos de una banda amateur de rock and roll llamada Cierre por Impago, de la que forma parte el mencionado Marcos, que sirve de ejemplo de aquellos grupos que tuvieron que subsistir en los noventa sin las facilidades de los media ni el apoyo institucional que tuvo la llamada “movida” de la década anterior.
Pese a que la autora fue testigo de excepción que vivió esa época, no se trata de un libro autobiográfico tal y como deja bien claro en entrevistas como ésta, realizada por radio Paralela, que puedes leer aquí. Junto a vivencias reales, surgen personajes inventados y situaciones cambiadas para que encajen en una trama fresca y viva, muy bien narrada, que discurre con un dominio del oficio que no se corresponde, para nada, con el de una debutante, y ensamblada por bien encajados aforismos musicales extraídos en su mayoría de canciones del momento en el que se sitúa la trama. 
El resultado es un libro cautivador, que se deja leer y querer con facilidad, mediante sus divertidas anécdotas, con sus tensiones emocionales, y esos recuerdos de un pasado que para el lector actual, si no tuvo la suerte de haber sido vivido esos años, puede que le resulte ciertamente increíble ya no tanto por las actividades “underground” que se llevaban a cabo sino por la capacidad de reclamo que tenían entre una juventud inquieta que aún se relacionaba, sin necesidad alguna, de las actuales redes sociales.
Aclaraba también Jules Renard en sus notas sobre el oficio de escribir que: “mi literatura es como un conjunto de cartas a mí mismo que os permitiera leer”. Precisamente en este sentido, comenta también Conchi Moya en la mencionada entrevista que: “a mí me gustaba hacer mucho una especie de cartas que plasmaban si habíamos hecho alguna fiesta, evento o algo similar, he recuperado muchas de ellas y están en el libro”. Y ese método de trabajo, tan predispuesto como metódico, derivó con los años en esta magnífica novela donde la ficción tiene un poso vital muy emotivo y cariñoso que nos sorprende gratamente y que nos cautiva desde la primera a la última página “a fin de que todo vuelva empezar” tal  y como se aclara en la frase final de esta genial obra altamente recomendable.    
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MUGALARI, por Ruth Soria. 19/01/2016
La novela ‘Sin pedir permiso’ (Libros.com, 2015) le va a gustar mucho a la gente enamoradiza. Y no hablo solo de enamorarse de personas, sino también de canciones, libros, grafitis, locales, músicos, ambientes y proyectos culturales. Dicen que los buenos libros son aquellos que al leerlos pensamos en algún momento podríamos haberlos escrito nosotros mismos… pues con ‘Sin pedir permiso’ de Conchi Moya a mí me ha ocurrido más o menos eso, ya que yo he paseado por los lugares que describe y me he ilusionado con cosas bastante similares a las que ella se refiere.
Entre otras muchas cosas se le agradece esa meticulosidad en las descripciones de los lugares en los que se desarrollan los encuentros, los pósters de las paredes, los objetos que para cualquiera pasarían desapercibidos, minuciosamente descritos, pero sobre todo el que exprese lo que sentía al observar todo ello un auténtico lujo.
El libro habla de enamorarse de quien no te conviene, de encontrarte por tu camino a gente que ya está de vuelta y no siente las cosas con la misma intensidad que tú (o no le da el mismo significado). Es una historia muy cercana que mucha gente ha vivido, enamorarse de una manera mucho más intensa que la otra persona, o de una persona difícil que no está en un momento para abrir su corazón. Sentir el dolor del amor.
Estimo que es una novela muy recomendable para los adolescentes, porque quienes no hayan sufrido ya por amor lo va a hacer tarde o temprano, ya sea hombre o mujer, por una persona de su propio sexo o del contrario, practicando sexo o no, contando sus sentimientos a la otra persona o no… pero de una manera u otra lo van a vivir. Las reflexiones entre Marina y una de sus amigas hacia al final del libro, pueden ser de gran ayuda para quienes piensan que están solos.
Importante la música y el arte como refugio de un mundo gris y desolado, la esperanza de encontrar siempre a gente colorida capaz de ver la parte más emocionante de los barrios humildes de Madrid. Y lo he leído desde mi actual perspectiva, en la que me encuentro inmersa en el mundo de los centros sociales autogestionados, y todo sigue siendo igual, la crisis de hace 20 años muy parecida a la de ahora en cuanto a la economía de los jóvenes (y no tan jóvenes), la cultura y la música como vía de escape y como nexo para trabajar en común y sentirse útil para el propio entorno, crear una economía social y local, trabajar por la sociedad real, y no la que mueve los hilos de la especulación.
Por supuesto que en la historia también hay roces entre ellos, la vida misma, pero siempre lo importante es no rendirse y ser íntegro, sobre todo con uno mismo y tus propios ideales, como lo es el personaje de Marina y prácticamente todos los demás. Porque no es una novela de personajes buenos y malos, sino de personas y por eso no hace falta más que haber tenido una pandilla de amigos para sentirse identificado.
La magia de la radio queda fielmente reflejada, el hecho de crear, comunicar y compartir lo que amas a través de los micrófonos. Algo que en los 90 se hacía sin internet, sin tecnologías digitales, de una forma artesanal y única.  Pero además Marina es especialmente sensible, por lo que toda esa emoción se eleva a la máxima potencia. Ya se sabe lo que es la sensibilidad, la RAE la define como la capacidad o propensión natural de las personas a emocionarse ante la belleza y los valores estéticos o ante sentimientos como el amor, la ternura o la compasión. Una capacidad tremendamente bien manejada por la autora.
Y todo eso sin olvidar lo divertido que es acudir a las diferentes fiestas y eventos con los personajes. Personajes muy originales, muy bien construidos que podemos identificar con colegas del barrio, de cualquier barrio. Me ha gustado en particular el pasaje en el que Marcos y Marina visitan una feria de nuevas tendencias, en la que las rastas y los tatuajes eran una moda en alza, cómo reaccionan ante todo este “postureo”, reflexionan dónde está lo bello y donde no está y he de decir que la reflexión sobre lo que significa un tatuaje para quien lo lleva, definitivamente me ha conquistado.
Particularmente leyendo el libro, he ido buscando en internet las referencias musicales y artísticas que aparecen, son muy buenas y me han ilustrado muy bien la historia. Me parece un acierto que aparezcan frases de canciones, no solo por conocerlas sino porque además son reflexiones que te hacen pensar.
Es una alegría que el crowdfunding consiga que obras como esas lleguen a nuestras manos, muy agradecida a Conchi Moya y a todos sus mecenas por los buenos ratos que me ha dado la novela y espero que haya una próxima muy pronto.
* Ruth Soria  es documentalista e informadora juvenil (Rutilare Creatividad)

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Con Bachir Ahmed Aomar. 15 de enero de 2016
- Entrevista: Conchi Moya que nos presenta su novela "Sin pedir permiso".

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*Fuente: Margullando, Helio Ayla. 16 de enero de 2016
Los que hemos probado en alguna ocasión esa droga que se llama radio, sabemos que es de lo más adictiva.
Hubo un tiempo, sobre todo, en el que la comunicación libre, el gusto por hacer llegar a otros lo que se pensaba, lo que se escuchaba, lo que se leía, la necesidad de contar lo que realmente estaba pasando, se tornaron absolutamente imprescindibles. Más allá de los corsés que nos habían trincado durante cuatro décadas, los que habían paralizado nuestros cuerpos, habían vuelto rígidas nuestras mentes, y nos habían hecho perder el paso de la historia.
Así nacieron, en la década de los 80, las radios libres y comunitarias, como una experiencia de la que hoy deberíamos seguir aprendiendo.
En este marco, arranca la novela “Sin pedir permiso” de Conchi Moya, como un grito necesario para no dejar morir una época, unas ilusiones, y un impulso de libertad, que seguimos sintiendo tan necesarios.
Marina es cualquiera de todas y todos aquellos que, casi por casualidad, tocamos ese mundo. Es el prototipo del frenesí de esa juventud de la postmovida, que no se resignaba a vivir como sus mayores, que despertaba a las ansias de libertad, a beberse la vida en tragos largos, a buscarse un lugar en la España que se desperezaba de un largo  y lejano letargo.
La radio como espacio, la palabra como arma, los libros de viejo, los comics, los fanzines y las revistas como moneda de cambio, la autogestión como esperanza, la música como el aire que respirar. Una novela cargada de simbolismos, de imágenes y escenas que nos devuelven a esa juventud fresca y chispeante que nunca debimos perder.
Entonces aparece Marcos, Animal, Jota, Germán… los antihéroes tan necesarios en todas las épocas, los que marcan el rumbo de todas las batallas que sabemos que están perdidas antes de iniciarlas, pero que nos hacen sentir la vida como nada. La lucha entre el amor romántico y el amor libre, lo convencional y la transgresión como necesidad de ser, la inquietud que nos aleja de la artrosis, la necesidad de futuro pero sin que sea a cualquier precio.
La novela de Conchi la entiendo, desde la distancia -yo siempre contemplé estas movidas madrileñas desde el exilio de unas islas en las que todo llega con un tiempo de retraso, muchas veces ya matizado, descolorido y edulcorado-, como la fotografía dinámica de una época de explosión creativa y diferente, que los de siempre, los que estudian los mercados, los que aventuran las modas, los traficantes de sueños, se encargan de modificar, adaptar y encauzar, para que lo nuevo, lo diferente, lo esperanzador, se convierta la mayoría de las veces en mera nostalgia.
Una novela ágil, fresca, novedosa en su estructura de flashes, tierna y canalla como la época que describe, evocadora, divertida y sobre todo musical. Me parece un logro saber conjugar tantas cosas en una novela tan versátil.
Sólo un pero, que a los que comenzamos a escribir siempre nos vienen muy bien. Tal vez sea por esa estructura de flashes que he mencionado, pero, como lector, hay algunos personajes, momentos políticos, realidades como el nacimiento del movimiento okupa, las drogas… que personalmente me dejaron con ganas de más. Tal vez la autora se anime a desarrollarlas en próximas obras, que celebraré sin duda.
Conchi nos deja una perla, un diamante a pulir de lo que fue y pudo ser, de los sueños de una generación que no tenía donde caerse muerta pero que, a base de imaginación, llegó a tocar el cielo sin pedir permiso.


Aquí no hay playa nº 998 (Viernes 11 de diciembre de 2015)
 “La detective Nolasco recibe en el chiringuito a nuestra amiga Conchi Moya que inició una campaña de recogida de firmas a través de libros.com para publicar en papel “¡Sin Pedir Permiso!”. Han pasado diez meses y el libro, físicamente, ya es una realidad, gracias a la colaboración desinteresada de 91 mecenas que han puesto unos poquitos euros. Una maravilla, la verdad, poder contar que los proyectos culturales salen adelante. Iniciativas como la de nuestra amiga Conchi Moya”. Paloma Nolasco destacaba las cifras: “4 años escribiendo y 10 meses más para ver publicado en papel su libro 'Sin Perdir Permiso' gracias a mecenas que tienen los 'cuartos' contados pero, por contra, muchas ganas de conocer historias relacionadas con las radios libres y con Libros.com”.

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Radio Paralela; por Sergio Moreno Robles* | 9 diciembre, 2015 |
Conchi Moya nos pide permiso para hablarnos de sobre su gran pasión, la radio, y su novela ‘Sin pedir permiso’
El próximo 11 de diciembre se presentará en la Librería Muga, en el Distrito de Vallecas, una de las pocas novelas que existen en España sobre radio. En un argumento en el que a veces es complicado distinguir entre la realidad y la ficción, si nos encontramos en Vallecas o en Ventilla, Conchi Moya da rienda suelta a su imaginación creando atmósferas que se han ido forjándose cuidadosa y detalladamente desde muchos meses.
El pasado mes de noviembre, tuve la suerte de compartir un maravilloso atardecer en la Universidad Autónoma de Madrid junto a Tuca Muriel, Bahía Awah y la protagonista de esta entrevista.
¿Quién es Conchi Moya?
Soy periodista y escritora, ambos campos me encantan. Aunque la vida me ha llevado por otros caminos profesionales, siempre he sido de hacer las cosas que quería como pudiera y sigo manteniendo ese deseo de escribir, contar cosas y transmitir lo que a mí me resulta curioso. En la universidad estudié ciencias de la información, rama de imagen porque lo que más me gustaba era la radio y en los noventa ésta estaba enfocada a imagen y sonido. En la propia carrera empecé a hacer talleres de radio que fue lo que me enganchó y se convirtió en una de las pasiones de mi vida que me sigue llevando por otros caminos actualmente. Además soy activista cultural y de información por el Sáhara Occidental, es una causa en la que llevo quince años.  Apoyo al grupo de escritores saharauis Generación de la Amistad a los que vi nacer como grupo y con ellos he hecho algunas antologías y he ayudado en algunas ediciones de libros. Siempre de manera muy modesta porque trabajamos solos prácticamente con autoediciones, buscando editoriales pequeñas que nos han ayudado.
¿Qué te parece si hablamos sobre Radio Resistencia? Bueno, tú fuiste creadora en 1997…
Sí, fui una de las fundadoras, empezamos en el año 97 con algunos amigos que conocí en la Escuela de Radio Imefe en el año 95. La idea fue crear una radio libre, asamblearia, un poco el estilo de Radio Vallecas, que todavía existe, Latina y otras muchas. Nuestra meta era que todos los que formásemos parte de la asamblea tuviésemos poder de decisión. Estuvimos siete años con la Radio abierta, fue muy difícil, no teníamos financiación, nada más que las cuotas de los socios y algunas ayudas, pero muy pocas, aguantamos como pudimos.  Hacer radio era muy difícil, había que montar las antenas de radio enormes que valían una gran cantidad de dinero y tener mucho cuidado para no crear interferencias con las televisiones, los teléfonos de los vecinos, las grandes radios, bueno, algo muy complejo. Hacíamos mucho tipo de eventos y fiestas para poder mantener la radio. Fue una experiencia increíble, casi lo que menos hacíamos era radio al final, había que hacer de todo, pero fue una maravilla.
¿Qué consejo nos darías a las nuevas radios que estamos tratando de hacernos un hueco en el panorama actual? Tú que tienes mucha experiencia y que eres una gran especialista.
Sobre todo que lo hagáis con gusto y que lo hagáis bien. Se hace por amor al arte y hay que disfrutarlo y vivirlo al máximo. Pensar por qué lo hacéis, supongo que será dar voz a causas, gentes, a historias que no tienen cabida en los medios de comunicación de masas o simplemente vuestros propios intereses.
Y vosotras y vosotros, ¿cómo fuisteis capaces de enganchar a la gente para que participase en la radio?
 Es encontrar gente que esté un poco loca. Es lo que te digo, eran unas palizas impresionantes de montar las fiestas, limpiar, nos tocaba hacer unas cosas surrealistas a veces. Lo más importante era la gente, un grupo con ganas de hacer cosas y lo pasábamos muy bien, entonces eso también cuenta. La publicidad era complicada, entonces no existían las redes sociales y empezamos cuando no teníamos ni móvil la mayoría de nosotros. Hacíamos publicidad con octavillas en las fiestas, carteles, todo muy rudimentario. Sí que poco después creamos una página web, con los primeros correos electrónicos, la difusión era boca a boca principalmente.
¿Qué te parece si hablamos sobre Sin Pedir Permiso?  Tu nueva novela que refleja un poco lo que ha sido el hilo conductor en tu vida, la radio
Sí, eso es. El libro no es autobiográfico, es una novela, pero la parte de radio sí que son, en buena parte, nuestras vivencias. A mí me gustaba hacer mucho una especie de cartas que plasmaban si habíamos hecho alguna fiesta, evento o algo similar, he recuperado muchas de ellas y están en el libro. También hay historias y personajes inventados porque es muy divertido imaginar y tú mandes sobre los personajes o bueno, a veces ellos sobre ti.  Tiene una parte autobiográfica en la parte radiofónica y una gran parte inventada. Me pareció muy interesante porque el tema de la radio en el ámbito novelístico no hay prácticamente nada. También el tema de la música, en otros países sí que se habla de músicos en novela, pero en el nuestro no tanto. Por eso hay un grupo musical que empieza de cero pegado a la radio y me parecía muy emocionante contar cómo hacían las maquetas, cómo ensayaban y aparte de todo eso, que a mí me apetecía recuperarlo tras veinte años. En la novela se pueden apreciar cómo eran los noventa, un momento de crisis económica, no sé si tan fuerte como la de ahora pero era el momento en el que se marchaba el PSOE acuciado por la corrupción, llegaba el PP para supuestamente arreglarlo todo y ahora vemos cómo han sido estos veinte años de bipartidismo. Cuento cómo era Madrid, el inicio de las ONGs, la inmigración que empezó a llegar. Quizás un tiempo parecido al de ahora, un poco embrionario.
Presentas en Vallecas, ese barrio tan obrero, trabajador y luchador. Cuéntanos sobre ello por favor.
El libro ha seguido esa idea que teníamos de autogestión, voy con una editorial, pero hemos hecho crowdfunding. Nueve meses después lo hemos conseguido, un proceso largo que también gracias a la ayuda de amigos hemos logrado. En Vallecas es porque es mi barrio y la presentación también la estamos llevando nosotros. Busqué varias librerías, la primera que me respondió fue Muga y allí será, también porque es una librería que tiene bastante fuerza en el barrio, llevan catorce años y es una librería de referencia. En el libro también se habla de Vallecas, aunque la radio imaginada que cuento está en Ventilla, un barrio también muy curioso con mucha historia, dos de los personajes del libro son de Vallecas, se habla del barrio y por eso me parecía muy bonito hacerlo allí. Queremos hacer algo distinto, alguna lectura dramatizada y habrá algún músico que cantará algunas canciones. Principalmente, busco pasarlo bien.
*SERGIO MORENO ROBLES (Cuenca, 1989) es Personal Investigador en Formación (FPU) del Departamento de Antropología Social y Pensamiento Filosófico Español de la UAM.. Twitter:@RoblesSergioMo
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Llanuras. Por Juan Carlos Portero. 14/12/2015
Vallecas ha sido y es un hervidero de ideas y proyectos que tienen que ver con la libertad, la música, el periodismo y la política. La presentación en la librería Muga, ese oasis lleno de libros en plena Avenida Pablo Neruda, del libro de Conchi Moya, fue otra prueba, el impulso constante por lanzar la cultura desde la reivindicación y el compromiso.
Sin pedir permiso, editado por Libros.com, narra la historia de un grupo de gente joven con pasiones comunes, la música y el mundillo de las radios independientes. Conchi explicaba el porqué de ponerse a escribirlo: “Fue una historia de juventud, de cuando teníamos 20 años. Íbamos a conciertos, creábamos canciones, y nos lanzamos a aventuras como la radio. El libro mezcla varios momentos de mi vida, desde la experiencia en la escuela de radio en el IMEFE, hasta la creación de Radio Resistencia en el año 97. Gracias a la radio un grupo de personas conocidas llegamos a ser amigos. Esa experiencia marcó mi vida aunque ahora me dedique a otras cosas. Pensé en escribirlo, no es una biografía como tal, hay cosas inventadas que no sucedieron así”.
La colorida portada madrileña es un trabajo de Marino Masazucra, ilustrador, que tuvo claro desde el principio qué quería hacer con la amalgama de imágenes  que sintetizan el  mundo que Conchi describe. “Yo era más de fanzines, pero el libro es un deja vu constante, así que resultó muy fácil. Hice una collage de escenas, de imágenes y movidas de Madrid que yo también viví de alguna manera”. La complicidad entre amigos existía desde el principio: “Me he implicado mucho en este libro porque merece mucho la pena, para mí es un poco Alicia en el País de las Maravillas, vas descubriendo un mundo que para ella resulta mágico”.
Como invitado también estaba Juan Antonio Vázquez, periodista, compañero de experiencias con Conchi en las radios libres. “Nos mandaba cartas, extensas y maravillosas cartas al programa “El embolao”. Radio Resistencia tuvo la magia de reunir ahí a un grupo de forma imprevisible, formamos una piña, éramos un grupo de amigos. La idea era crear una emisora libre, libertaria pero que no fuera un sine qua non para pertenecer a ella. Sin ninguna tendencia política, participativa, asamblearia, sin jerarquías… El reto era emitir sin permiso, nadie tenía legitimidad para dárnoslo. Ahora los tiempo han cambiado mucho, el poder económico y político marcan el momento, los podcast, etc.”
El evento, en su segunda parte, fue mezclando la música de Miguel Bastante, a la guitarra, que interpretó varias canciones que forman parte del libro, que se combinaron, a su vez,  con la lectura de algunos pasajes del mismo a cargo de Belén Almonacid, también periodista.
Cassettes, fanzines, punks, sindicalismo, insumisión, Malasaña, Chiapas, las primeras ONGs, rock and roll, activismo, Lavapiés, los campamentos saharauis, actitud, ETTs, el barrio de la Ventilla… Un puzzle, una compilación de momentos que huelen a rebeldía.
“Pero aún nos quedan radios libres que trabajan por un cambio social. La verdad no se puede silenciar. Radio Capital, Radio libertaria” (La Furia).
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Por Marino Masazucra, ilustrador de la portada, 17 de octubre de 2015
Hace meses que, de vez en cuando, cuelgo por facebook alguna alusión a una de las novelas que más me ha emocionado este último año.
Novela en la que, además, he tenido la inmensa suerte de colaborar con un diseño de portada en el que construí , con acierto, una amalgama de imágenes que sintetizan de forma certera el maravilloso mundo que Conchi Moya describe.
Sin pedir permiso es un libro que va a hacer temblar de placentera nostalgia la memoria de muchos (yo, que he tenido la suerte de leerlo ya, entre ellos) que fuimos adolescentes o jóvenes en los 90 y que vivimos las causas, efectos y consecuencias de aquello que se denominó por parte del mainstream (y de Douglas Coupland) Generación X (aunque el término nace en los años 50 acuñado por el famoso fotógrafo Robert Capa).
Si tenéis entre 35 y 50 años y fuisteis grunges, alternativos o antisistema en esa década, os lo aconsejo fervientemente, va a emocionaros hasta la saciedad.
Si tenéis más años os lo recomiendo porque también tiene una preciosa historia de amor, sin ñoñería ni empalago, como leitmotiv y es una buena razón para, independientemente de haber vivido o no esa época desde el paradigma que se trata en el libro, disfrutar de él.
Y si eres más joven, pues que te voy a decir... Siempre es bueno conocer lo que nos precede, lo que las generaciones anteriores han dejado con sus actos en nuestro propio crecimiento cultural e intelectual y este libro desnuda bastante bien lo que ocurrió en ese tiempo, enfocado en Madrid pero que se hace extrapolable a cualquier ciudad o pueblo de, por lo menos, una cuarta parte del mundo.

Gracias Conchi, siempre es un placer trabajar contigo.



12 de octubre de 2015
‘Sin pedir permiso’ vuelve a visitar una radio, cuando ya falta muy poquito para la edición de la novela. El lunes 12 de octubre estuvimos en Radio Almenara 106.7 FM, Radio Libre y Comunitaria del barrio de la Ventilla, el barrio del norte de Madrid donde transcurre gran parte de la novela y donde se sitúa Radio Akra, la radio libre de mis protagonistas. Participamos en un programa especial desde las Fiestas Populares del Barrio del Pilar, en el parque de la Vaguada.

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(Globo FM, 24 de febrero de 2015)
Entrevista con Chema Lara, uno de los colaboradores de CDS RadioShow en la que hablamos del crowfunding para editar la novela en Libros.com
“Quiero reivindicar aquella juventud nuestra, ya fuera de la movida y del mítico Madrid de los 80. Nuestros divinos veinte años, vividos en una ciudad donde irrumpía lo étnico y descubríamos el significado de siglas como ONG o ETT. Miembros de la “Generación X” o aquel invento que llamaron JASP, asistimos al nacimiento del que tal vez ha sido el último gran movimiento de la historia de la música popular, el grunge. En los 90 Madrid también fue una fiesta (¿cuándo no lo ha sido?) y nosotros okupamos nuestro hueco en aquellas calles, a ritmo de radio libre y de concierto solidario. Esta es nuestra historia”.
*Gracias a Chema Lara, Álvaro Vega, José Aguilar, Mayte Guerrero y José Luis Espinosa de CDS RadioShow (Globo FM).

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Entrevista en Aquí no hay playa, Onda Madrid.
Viernes, 6 de Febrero 2015.
La detective Nolasco abre las puertas del chiringuito a Conchi Moya, una madrileña adicta al mundo de las ondas con un proyecto que se trae entre manos: “Sin pedir permiso”, una novela sobre las radios libres y los grupos musicales independientes. Ya está lista para verla en papel, pero necesita financiación.
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*Del blog de la Editorial Libros.com; 18 de febrero de 2015
¿De dónde surge la inspiración para crear la historia de Sin pedir permiso?
La radio siempre ha estado presente en mi vida, desde muy joven como oyente y, por suerte para mí, haciendo radio en diferentes etapas de mi vida. Tras unos años alejada del medio, diferentes circunstancias me llevaron a volver a interesarme por ella. El descubrimiento de la radio on line es uno de los motivos que me ha llevado a escuchar varios programas con regularidad y a participar activamente como seguidora. La gente que hace radio en esta era de Internet tiene esa posibilidad, lo que ha facilitado y abierto el medio de una manera increíble. Todo esto me ha devuelto a los años en que estuve metida de lleno en ese mundo tan fascinante y me ha impulsado a escribir el libro.
Tienes experiencia en el mundo de la radio, ¿habías escrito antes sobre este medio?
Sí, la radio es una gran fuente de inspiración para mí a la hora de escribir. Guardo escritos muchos recuerdos de juventud de diferente experiencias radiofónicas, como la escuela de radio donde estudié, la radio libre donde pasé siete increíbles años de mi vida y otros sobre programas que he escuchado y de los que he sido muy seguidora. Con el tiempo algunos de esos textos los he retocado y los he subido a mi blog; están agrupados bajo el título de La radio que vivimos peligrosamente. Sin pedir permiso se ambienta en un escenario poco o nada tocado en literatura, una radio libre, eso es lo que tiene de especial. Creo que gustará a la gente que conoce ese ambiente. Y a los que no saben de ese mundo espero que también les pueda enganchar.
¿Cómo empieza tu relación con la radio?
En mi casa la radio siempre ha estado muy presente. Muchos de mis recuerdos infantiles giran en torno a los programas que escuchaba mi madre en los años 70 y 80. De adolescente me pasé a los programas musicales de Radio 3 (y Radio 4 que existía entonces y emitía programas musicales), porque otra de mis pasiones es la música. Decidí estudiar Imagen y Sonido en la Facultad de Ciencias de la Información, con la inconsciencia de la juventud, porque entonces era donde podía apuntarme a talleres de radio y ponerme de alguna forma en contacto con el medio. En la facultad participé en varios talleres en la zona donde están los pasillos por los que transcurren las escenas de persecución de Tesis, la peli de Amenabar. Luego estuve dos años en la Escuela de Radio del IMEFE, hice prácticas en radios profesionales, trabajé en alguna y por fin me uní junto a un grupo de amigos a Radio Resistencia, una radio libre que resistió (y nunca mejor dicho porque nos enfrentamos a todas las dificultades imaginables) siete espléndidos años.
¿Cuánto tiene de autobiográfico tu libro? Porque he leído que algunas historias están basadas en una radio de la que fuiste fundadora
Efectivamente. Nuestra radio se fundó en 1997. Durante un par de años ni siquiera existía, hicimos todo tipo de fiestas y eventos para conseguir financiar el emisor, la antena y los equipos, ya que empezábamos totalmente de cero. Aquella experiencia ha marcado el libro. Casi toda la parte de radio está basada en aquellos años. El resto es inventado. En el libro intento reflejar la vida de un grupo de veinteañeros de mediados de los noventa, con sus problemas, sus dudas y sus muchas dificultades. He inventado los personajes y el resto de situaciones, como la historia del grupo musical, con sus desacuerdos y desavenencias, rupturas, ensayos, primeras grabaciones y conciertos. Es un tema que me interesa mucho, incluso he compuesto la letra de cuatro canciones que esperan que alguien les ponga música. También me interesaba crear personajes masculinos creíbles. Algo que espero haber conseguido.
¿Qué crees que tiene de especial para que, al contrario de lo que se pensaba con la aparición de la televisión, siga siendo un medio de referencia?
La radio es simplemente maravillosa y yo he tenido la inmensa suerte de hacerla por gusto, con mi gente y a mi manera. No hay nada comparable a hacer radio con gente que te gusta y con la que conectas. Como digo en el libro “la radio convierte en amigos a gentes que antes eran desconocidos”. Eso sí, hablo de radios libres. La radio profesional es muy bonita pero es otra cosa, al fin y al cabo es trabajo, con todo lo que eso conlleva.
¿Por qué decidiste ambientar tu libro en el Madrid de los noventa?
Madrid es mi ciudad, me encanta y la disfruto todo lo que puedo (y nos dejan) y en los noventa viví los veinte años, un momento crucial sobre todo para mí que tiendo a mitificar la juventud. La entrada en la cuarta década de mi vida ha supuesto en muchos aspectos un cierre a toda esa etapa. La escritura me ayuda a reflexionar y a hacer balance. Todo eso se refleja en el libro.
Has escrito otros libros anteriormente, pero éste es el primero que haces por crowdfunding, con la editorial Libros.com, ¿qué te parece este sistema y qué crees que puede ofrecer a tu libro?
Ofrece una posibilidad para autores desconocidos como soy yo, que intentan encontrar su espacio. Quería publicar con una editorial, así que era una oportunidad magnífica. Mis otros libros salieron mediante autoedición, y yo los maqueté, difundí y publicité como pude. Siempre he sido fiel defensora del hazlo tú mismo, por necesidad y por total convencimiento. En la radio aprendí a hacer de todo para sacar adelante una idea, no tengo problema en eso. Acumulas experiencia, es divertido y es muy personal. La parte comercial que tiene el crowfunding me asustaba pero lo he hecho lo mejor que he podido. Y por otra parte cuento con el respaldo de la editorial y eso es muy importante.
Tu campaña está siendo un éxito y ya ha sobrepasado el objetivo marcado, ¿cómo te sientes? ¿te esperabas esta acogida?
Sin duda se ha logrado gracias a la difusión que le han dado un montón de estupendos amigos en las redes sociales. Esperaba lograrlo pero tenía bastantes dudas. La poca gente que me conocía como proyecto de escritora era a través de mis obras sobre el pueblo saharaui y este libro aborda un tema radicalmente diferente. Es una historia juvenil llena de radio y de música, nada que ver.
¿Cómo es tu hábito de escritura? ¿tienes alguna manía o ritual?
Escribo como puedo y cuando puedo. No tengo apenas tiempo, debido al trabajo y a otros temas en los que estoy metida, así que tener manías o rituales es un lujo que no me puedo permitir. Escribir es una necesidad y saco el tiempo de donde puedo. He llegado a escribir escenas, ideas o a corregir incluso en el metro. La calle, el metro, los bares, un concierto, un viaje, la vida en general, son las mejores fuentes de inspiración, creo firmemente en ello. El libro se ha escrito durante cuatro años, a ratos, quitando horas de sueño por la noche o por la mañana, en vacaciones y fines de semana. Lo que el día a día me ha ido dejando. Es una forma de escribir sin duda acorde con estos tiempos precarios en que vivimos, parecidos en algunos aspectos a aquellos 90 que recojo en la novela.


VIDEO CROWDFUNDING SIN PEDIR PERMISO

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