Recordando nuestros tiempos de #Radio ‘Sin pedir permiso’. Entrevista en Radio Almenara (Ventilla, 106.7)

12:24 p. m. Conx Moya 0 Comments


La cita había sido pospuesta con anterioridad. No pude acudir a la radio el día que me había propuesto Ramón Ferrer para una entrevista muy especial para mí. Iba a hablar de mi novela ‘Sin pedir permiso’, una historia sobre radios libres en los años 90. El lugar, una radio libre, Radio Almenara, que se encuentra precisamente en la Ventilla, el barrio donde se sitúa Radio Akra, la radio imaginada donde se conocen e interactúan los protagonistas de mi libro, trasunto de otras radios donde tuve la suerte de participar.
Al final quedamos el lunes 12 de octubre en el Parque de la Vaguada y en plenas Fiestas del Barrio del Pilar. Nos situamos en una carpa, con micro de mano, en dos sillas frente al público que decidiera quedarse a escucharnos. Seríamos además “teloneros” de Guillermo Zapata, concejal de Fuencarral-El Pardo, que se acercaría también a los micrófonos de Radio Almenara.
Durante la charla Ramón y yo reflexionamos sobre la escasez de novelas ambientadas en el fascinante mundo de la radio, y mucho menos que tengan que ver con las radios libres. Fuera de antena comento con Ramón que llevo casi diez años alejada de este medio y hablamos sobre las diferentes emisoras que yo conocía en mis tiempos: Radio Vallekas, Onda Latina, Radio Enlace, la propia Radio Almenara o Radio ELO. Las magníficas instalaciones de esta radio libre de Orcasitas, de las que yo fui asidua a finales de los 90, sirvieron de inspiración para una Radio Akra bastante bien equipada técnicamente. No era esa la realidad de la mayoría de radios libres que conocí.
No escogí el tema del libro pensando en que fuera algo novedoso y poco explorado. En realidad fue la historia la que me escogió a mí, me atrapó en un momento en que echaba mucho de menos la radio, en un momento de cambio y tal vez de nostalgia, de mirar atrás sin ira, con mucho agradecimiento por todo lo que en su día me ofreció el medio. Ni siquiera pensé al principio que esta historia llegaría a editarse. Eso vino mucho después.
La ocasión llegó después de muchas negativas de editoriales pequeñas, con las grandes ni me atrevía a contactar. Encontré Libros.com, y ellos apostaron por el proyecto. Comenzamos el crowdfunding (juntaperras)a finales de enero, confieso que me daba mucho miedo. Pero pasamos bien el trance y varios meses después vemos cada vez más cerca el nacimiento del libro. También hemos puesto cara a nuestra gente de la editorial, que acaban de abrir sede en Madrid. Quiero pensar que un libro sobre hacer radio “a pelo y sin dinero”, apelando al Do It Yourself, tenía que ver la luz así, haciéndolo por nuestra cuenta, con el amable apoyo de los micromecenas. Como sucede en la novela con Radio Akra, salimos adelante con la pequeña gran ayuda de los amigos.
Ahora estoy dando vueltas a cómo hacer la primera presentación, a la posibilidad de llevar el libro a algunas plazas fuera de Madrid, y a que ‘Sin pedir permiso’ encuentre a sus lectores (y viceversa). “Público objetivo” tiene que haber, espero tener la habilidad de encontrarlo e interesarlo.
Respondo a Ramón con la rapidez de un cohete que no me siento escritora. No vivo ni viviré de la literatura, imposible en los mundos subterráneos donde nos movemos. Con esto, como con tantas cosas siento una especie de esquizofrenia, me encojo ante las palabras “periodista y escritora” a continuación de mi nombre, aunque ya va habiendo publicaciones y he dado un impulso al blog personal para satisfacer ese gusanillo que me recuerda a la periodista que un día fui. ¿Qué es lo que le convierte a uno en escritor? Difícil pregunta.
En estos tiempos de “narrativas vivenciales” y de autores que bajo el formato de novela presentan su vida sin disimulos, resulta evidente la pregunta de cuánto tiene de autobiográfico ‘Sin pedir permiso’. Es cierto que tiene mucho de personal, de vivencias individuales y colectivas pasadas junto a mis compañeros de escuela de radio y de radio libre. Pero por encima de las historias que pudieran haber acontecido a unos jóvenes que hace veinte años tenían veinte años, quería reflejar cómo era el Madrid de esos chicos de clase trabajadora en los años 90, y sobre todo recordar aquellas iniciativas nacidas alrededor de la contrainformación y los medios alternativos, en este caso radio pero también agencias de noticias, fanzines y periódicos, en aquellos tiempos en que no había apenas internet y no existía nada parecido a las redes sociales.
Tras media hora de charla y preguntas del público presente, nos despedimos de la gente de Radio Almenara. Ya ha llegado el concejal de distrito Fuencarral-El Pardo, Guillermo Zapata. En vaqueros, cazadora y playeras, con el pelo bastante más corto, el concejal se sienta en la silla de plástico de la que yo me he levantado. Se somete entonces, sin ningún tipo de filtro, a las preguntas de los numerosos vecinos que quieren aprovechar el contacto directo con un político con mando; quién sabe cuándo se encontrarán en otra igual.
Y yo pienso que aquellos chicos madrileños que tenían veinte años en los 90, que participaban en asambleas, okupas, que eran objetores o insumisos, que tocaban en grupos, que creaban fanzines, que optaban a un trabajo precario, que tenían un futuro de lo más incierto, están ahora ocupando importantes cargos en el ayuntamiento de la capital. Y quiero creer que esta ciudad vieja y maltratada puede tener, aún, remedio.

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